lunes, enero 24

Mi parque de atracciones. 0:29 AM



   Y a mis objetivos prefiero llamarlos horizontes en lugar de  "nortes", porque por más que lo intento nunca los alcanzo. Como en un día de niebla, estos parecen difuminarse en la lejanía. Sus alas parecen fundirse en una densa cortina de humo dejando una estela que para mí, sigue siendo tan sólida como el suelo que piso. El azul cielo se torna gris de la noche a la mañana, los despertares agrios y el gusto, al de la noche anterior.
   El día me sirve como placebo, el sonido del móvil como la mejor panacea nunca existida y su sonrisa un elixir mágico cada día más difícil de conseguir, aunque aún no me he dado por vencido.
   A estas alturas me toca hacer un balance de año anterior, y recapitulando, he llegado a la conclusión de que no ha existido un enero, un abril o un diciembre; solo un antes y un después, un septiembre, verde o negro, ella y yo, o solo yo.

lunes, enero 3

sábado, enero 1

Escritos (I) 6-12-2009. 21:04 PM

Y me aferro a sus caden[r]as, incandescentes, que al rozar me queman. Caden[r]as que desconozco. De ida y vuelta. Que desconocen de mí. Entre ellas y mi imaginación somos capaces de rajar hasta la niebla más densa, formada por el humo que sangran mis labios.

Un cenicero como único reloj...






31 de diciembre. 5:29 AM

 "Algo he perdido y para un beso que escondo, van y me lo quitan"
 
 Llevo toda la noche mordiéndome la lengua, y cuando he llegado, la he escupido toda la sangre acumulada sobre la pantalla. ¿Proposito nuevo para el 2011? Aprender que no puedo exigirle a la gente lo que yo les doy. Supongo que el problema reside en tener siempre que poner buenas caras, hacer como que nunca pasa nada, que va todo de puta madre. Lo único que consigo es que al final, tengo que tragarme yo todo, con peligro de atragantamiento. 
  Y no se dan cuenta de ello. De que   sufro por ellos, vivo de ellos, me   levanto  cada mañana porque ellos están ahí, muero por ellos, pienso en   ellos y casi que vivo gracias a ellos. Supongo que debería darle las gracias.   Cuando toda tu vida depende de ciertas personas y ellas te faltan, te fallan,   es lógico que toda tu vida se vea en peligro,literalmente. Más que nada   porque no conoces otra cosa que eso, y si no están, yo tampoco. Hoy he   visto a mi estrella (llamémosla destino, fortuna, futuro, vida, etc.)   pisoteada por cientos de personas, con las botas llenas del alcohol que   babean sus putas bocas, con el rastro negro que dejan al mezclarse con la suciedad de sus zapatos. Llamadme exagerado si queréis. Quizás tengáis razón, pero es lo que hay, lo que soy, y no existe otra forma de que sea diferente. Se que no siento lo mismo que los demás, que quizás no esté hecho para este mundo inerte, donde reina la pasividad, la apatía, la indiferencia y el saber estar por apariencia. Llamadme iluso, demasiado romántico quizás, exigente, estúpido, triste, melancólico o lo que sea. "¡Qué la vida son dos días, y uno llueve!" dicen. Y les respondo que no, que mi vida es una persona. Que esos dos diás no tienen sentido sin ella. Que pueden ser cientos, miles o millones de años, pero no valen nada si no es acompañado. 
   Lo sé, es mi culpa. No debo ser así, pero lo soy. Quien me quiera bien, sino, puerta. Le doy demasiada importancia a ciertas cosas (o personas, o personA), pero quizás es porque es lo único que tengo.Me he acostumbrado a poner buena cara. A romperme y a reconstruirme cada noche. Ya me sé las piezas de memoria. El problema es que siempre falta alguna y no sé cuando me dejaré por el camino las más importantes: Mi cabeza y dejar de pensar, mis oídos y dejar de escuchar, mis ojos y dejar de ver; o lo que es peor, mi corazón y dejar de sentir.